lunes, 26 de febrero de 2007

Mis noches de desvelo...

No he podido dormir, creo que lo he hecho por pocas horas durante ya varios días, esto comenzó a sucederme cada vez más desde hace dos meses, pero curiosamente no siento cansancio al día siguiente, mientras estaba recostada sobre mi cama, viendo las estrellas de mi techo, pensando en no pensar, en dormir, en todo lo tenia que hacer al otro día, de repente algo muy interesante ocurrió, ya no pensé más en todo eso, sólo una idea era recurrente, sólo una sonrisa podía ver, sólo una persona estaba ahí conmigo en la habitación obscura, llena pero vacía, su presencia se volvió asidua en mis noches insomnes, comenzaba a creer que me estaba volviendo loca, sola en mi habitación hablando con alguien que no conocía o siquiera existía, fueron pasando las noches, siempre justo a las 2:15 a. m. llegaba ese hombre que acompañaba mis desvelos, a veces sólo se sentaba en la cama junto a mis pies y me sonreía, escuchaba todo lo que tenia que decir o mejor dicho de todo lo que me quejaba hasta que terminaba yo de hablar con increíble paciencia, se acercaba y con un beso en la frente se despedía y me hacia caer en un sueño reparador, otras muchas hablábamos del futuro, de muchas cosas, otras sólo se recostaba del lado izquierdo de mi cama tomaba mis frías manos, me rodeaba con sus brazos y pasábamos horas sin pronunciar una palabra, era tan real que incluso podía sentir en calor de su cuerpo junto al mió, algunas noches pude percibir su respiración tibia rozando mi mejilla cuando amanecía, antes de desaparecer, en silencio decíamos todo, pero nunca paso por nuestras cabezas decirnos nuestros nombres o decirnos esos detalles que normalmente preguntas cuando acabas de conocer a alguien, nos conocíamos sin hacerlo en realidad.

Cuando más convencida estaba de haber perdido la razón, mientras caminaba por la calle entre mares de gente, al otro lado de la acera sentado frente a un café me vio y lo vi, no supe que hacer sólo sonreí, permaneció inmóvil, también el sonrió, seguí caminando con la esperanza de voltear y verlo pero como era de esperarse no sucedió, no estaba segura si existía de verdad o era otra alucinación producto de mi mente cansada, llegue a casa esperando que dieran las 2:15 a. m., pero él no llego, ni la noche siguiente, ni la que le siguió, pasó el tiempo, yo seguía penando, dando vueltas en la cama y el no llegaba, pensé que algo terrible tenia que haber pasado para que dejara de asistir mis vigilias, o tal vez había recuperado mi cordura, cosa poco probable.

Un día aparentemente normal, estando con mis amigos en un billar, a pocos pasos de mi estaba el hombre con ó por quien había pasado tantas noches en vela, nos miramos fijamente, dijimos nada, ambos sonreímos, nos acercamos lentamente y nos besamos el dijo eres la mujer de mis sueños, yo respondí y tu el hombre de mis desvelos, en ese momento me di cuenta que nada de esto habia pasado, que yo seguia echada en la cama con los ojos cerrados pero viendo através de ellos, cuerpo y mente no estaban conectados, aun así cada parte y cada sentido estaba presto para cualquier empresa nocturna que pudiera surgir.
Mi mente seguia pendiente pero ahora, ahora no lo se, todo se a vuelto confuso...

No hay comentarios.: